Celebramos el Día Mundial del Medio Ambiente

Celebramos el Día Mundial del Medio Ambiente

Esta semana estamos de celebración. Festejamos nada menos que el Día Mundial del Medio Ambiente. Un día que se ha instaurado como la cita anual más relevante para promover acciones en favor de la naturaleza. Fueron las Naciones Unidas las que desde 1974 asignaron el 5 de junio como fecha conmemorativa. Y desde entonces no se ha dejado de trabajar para concienciar a la opinión pública de la importancia que tiene el medio ambiente en la vida de todos.

Cada 5 de junio tenemos la excusa perfecta para, al menos, cuestionar cómo estamos tratando a nuestro planeta y cuál es nuestra responsabilidad respecto a la conservación y mejora del mismo. Este año el lema es “Conectar a las personas con la naturaleza”, un tema que nos anima a preguntarnos en qué medida formamos parte de la naturaleza y como nos relacionamos y dependemos de ella. Una breve frase con un trasfondo de gran calado social.

Un día, un mensaje

En este sentido, nos parece importante destacar que el Día Mundial del Medio Ambiente no debería ser un mero día de divulgación de buenas intenciones. Hay acciones concretas que están al alcance de nuestras manos. El propio, Antonio Gutérres, Secretario General de la ONU, ha lanzado un mensaje muy explícito: Sin un medio saludable, no podremos acabar con la pobreza ni fomentar la prosperidad. Todos tenemos una función en la protección de nuestro único hogar: Podemos utilizar menos plástico, manejar menos, desperdiciar menos alimentos y enseñarnos unos a otros a cuidarlo. 

Actualmente, miles de millones de habitantes de zonas rurales en todo el mundo pasan su jornada diaria «en conexión con la naturaleza» lo que les hace plenamente conscientes de su dependencia hacia ella (el suministro de agua o la fertilidad del suelo son vitales en su día a día). Por otro lado, son ellos los que sufren primero las amenazas a los ecosistemas (como la contaminación, el cambio climático o la sobreexplotación).

Es difícil cuantificar el valor monetario de los dones de la naturaleza. Lo que ocurre normalmente es que no se aprecian hasta que se pierden o se vuelven escasos, como es el caso del aire limpio. Los economistas se afanan en buscar maneras de medir el valor de  los servicios de los ecosistemas. Al margen de poner en valor las cifras, los beneficios son -claramente- obvios.

Por el compromiso global contra el cambio climático

Este año Canadá es el país anfitrión, justo el vecino de EEUU, un país no ajeno a la controversia en estas lides. La última decisión de su presidente, Donald Trump, de retirarse del acuerdo de París sobre cambio climático le ha puesto en el ojo de mira de las Naciones Unidas. Este organismo considera que esta determinación del gobierno norteamericano no puede impedir la celebración en todo el mundo, sino más bien al contrario.

En un escenario cada vez más complejo se hacen necesarias las acciones globales en defensa del medio ambiente. La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible ha contribuido a esto último. En ella se declara la decisión para “garantizar una protección duradera del planeta y sus recursos naturales”. Concretamente son los objetivos 14 y 15 los que se centran en la conservación de los ecosistemas marinos y terrestres, así como en el uso sostenible de estos recursos.

 

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