Finaliza la Semana Mundial del Agua

Finaliza la Semana Mundial del Agua

El pasado domingo 3 de septiembre ha finalizado la Semana Mundial del Agua. Un evento que ha reunido en Estocolmo a los actores involucrados en la gestión del agua a nivel mundial. Han participado más de 370 organizaciones y 3200 participantes de un total de 133 países. Unas cifras que ponen de relieve la magnitud e importancia de esta iniciativa cuyo objetivo es buscar soluciones a los retos más acuciantes del agua.

El agua dulce proviene de los lagos, ríos, acuíferos y humedales. En total, solo el 2,5% de todo el agua es dulce. Y es necesaria para beber, para el aseo personal, para cultivar alimentos, para la manufactura y la industria y, obviamente, para conservar la biodiversidad. La mala calidad del agua amenaza la salud. Las enfermedades transmitidas por el agua como la diarrea son una de las principales causas de mortalidad, particularmente en niños. Todos los años 1.8 mil millones de personas están expuestas a agua potable contaminada.

Garantizar la disponibilidad del agua

Teniendo en cuenta estos datos, el principal leit motiv de la Semana Mundial del Agua es la comprensión y el reconocimiento de los diferentes valores asociados al agua como clave para un uso más eficiente. El agua es una necesidad a medida que más personas tienen que compartir el agua dulce limitada del mundo. Es un hecho que cada vez hay mayor demanda de agua dulce por parte de la población mundial. Si a eso le sumamos el cambio climático que está provocando sequías prolongadas e inundaciones devastadoras, el resultado es que los recurso hídricos comunes se ven mermados.

En este sentido, los objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU estuvieron presentes en esta Semana del Agua. Se insistió en la necesidad de acelerar el progreso del 6º Objetivo sobre agua limpia y saneamiento y sobre todos los objetivos de desarrollo sostenible relacionados con el agua: garantizar la disponibilidad y gestión sostenible de agua y saneamiento para todos.

Está en nuestras manos conseguir este objetivo. Las directrices planteadas pasan por abogar por una sólida gestión de los ecosistemas de agua dulce con la reducción del uso de plaguicidas y fertilizantes, apoyar a organizaciones que proporcionan de forma segura el saneamiento y agua potable, comprar productos locales que tengan en cuenta el factor ambiental y comer menos carne potenciando así la agricultura que es el mayor consumidor de fuentes de agua dulce.

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