La deforestación, un peligro in crescendo

La deforestación, un peligro in crescendo

Hace algunas semanas, celebrábamos el Día Mundial del Medio Ambiente, cuyo lema era “conectar a las personas con la naturaleza”. Los bosques son actores protagonistas de esa naturaleza con la que hemos de conectar. A ellos nos referimos hoy porque la deforestación es un peligro que, lamentablemente, va en progresión creciente. Y es que las cifras son alarmantes, parece que 14.000 hectáreas de árboles desaparecen cada día.

Los datos citados más arriba proceden del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA). Un programa entre cuyos objetivos está presentar el informe Bosques en una economía verde. En él se detallan los beneficios económicos, ambientales, sanitarios y sociales. Razón que justifica una inversión eficaz en la gestión y protección de estas forestas.

Y es que no somos del todo conscientes del bien que ejercen los bosques, en silencio. Más de una cuarta parte de la población mundial dependen directamente de esos beneficios. La mitad de las grandes ciudades obtienen el suministro de agua de estos mismos agentes. Si hablamos de los riesgos que evitan podemos citar las catástrofes naturales que frenan. Un ejemplo, el huracán Mitch segó la vida de miles de personas en 1998. Muchas de las personas que fueron sepultadas lo fueron por deslizamientos de tierras agravadas por la deforestación de las montañas.

Cifras alarmantes

La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) señala que la tasa de destrucción de los bosques de Amazonia, cuenca del Congo y sudeste asiático se redujo en un 25% en la primera década del siglo XXI. Hay que tener en cuenta que el conjunto de estos tres pulmones verdes representa el 80 por ciento de toda la vegetación arbórea del trópico.

Es justo decir que las mayores tasas de deforestación se producen en los bosques tropicales y que son estos los que alojan las más altas cotas de biodiversidad del planeta. Pero no podemos olvidarnos de la relevancia de los del Hemisferio Norte. La Federación Rusa tiene la mayor superficie del mundo, con 810 millones de hectáreas. España cuenta, por su parte, con 18 millones de hectáreas, ocupando el cuarto puesto en Europa, después de Rusia, Suecia y Finlandia. Nuestro país ostenta un grado y es que tiene una mayor diversidad de ecosistemas forestales.

Información extraída de El País. 

 

 

 

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