Salvar la biodiversidad, un reto global

Salvar la biodiversidad, un reto global

El pasado mes de diciembre se celebró en Cancún la décimotercera edición del convenio sobre Diversidad Biológica de la ONU. Una cita en la que se trataron los avances de la implementación de los compromisos adquiridos para preservar el planeta.  Se revisó el “Plan estratégico de la biodiversidad 2011-2020” y los objetivos Aichi sobre biodiversidad, acordados en 2010. Las conclusiones fueron bien claras: salvar la biodiversidad es un reto global en el que somos corresponsables junto con los cerca de doscientos países participantes.

Partimos de una situación no muy halagüeña. La ciencia sigue arrojando datos alarmantes del aumento de la tasa de extinción de especies en el planeta. Van desapareciendo más especies y a más velocidad. El último informe del Fondo Mundial por la Naturaleza (WWF) asegura que más de la mitad de los vertebrados ha desaparecido en los últimos cuarenta años. Una razón más que imperiosa que nos obliga a tomar medidas urgentes.

Trabajar juntos por la biodiversidad

Podemos mirar hacia otro lado y no ser conscientes de las graves consecuencias. Si seguimos así, se estima que de aquí a tres años desaparecerán dos tercios de las especies del planeta. Para evitarlo, el CBD y WWF Internacional han llegado a un acuerdo para impulsar la sensibilización y, por ende, el cumplimiento de la meta 1 de Aichi. Se trabajará conjuntamente en la implementación de la Estrategia Global de Comunicación del CDB. Un acuerdo en el que todas las partes implicadas harán su contribución.

Los objetivos de la citada meta 1 de Aichi son buscar las causas subyacentes de la pérdida de diversidad biológica. Al mismo tiempo se deben encontrar apoyos gubernamentales y en la sociedad para combatir dicho fenómeno. En
la actualidad, la pérdida de biodiversidad y el calentamiento del planeta son los principales problemas ambientales a los que nos enfrentamos los habitantes de este mundo globalizado. Lo peor es que tras el análisis de la cuestión, los resultados son pesimistas: los países con mayores recursos son los menos vinculados con las Metas de Aichi.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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